Monotonía Cap. 43

La monotonía, esa fiel agorera del fin de algo bonito.

Os imaginareis que hablaría de la monotonía sexual, que si, también la he vivido con algún amante, en el que el riesgo no compensaba la calidad de lo recibido.

Te escabullías, mentías y confabulabas para al final recibir algo soso y decaído, que no igualaba o superaba, ni de lejos, lo que sientes al lado de tu amor verdadero.

Ese sentir lo mismo, hacer lo mismo, follar de la misma forma, modo y manera.

La monotonía a la que me refiero es otra, más oscura, terrible y devastadora.

La continua repetición de la misma situación, con pocas variables pero con idéntico final.

Tu, negándome el deseo de sentirte, y yo, llorando mi destino.

¿Como algo así puede llegar a ser monótono?

Es fácil.

Cuando la acabas aceptando, asumiéndola como parte de tu vida, como algo que está ahí, inerte, y con posibilidades de repetirse de forma continua, esa… esa es mi monotonía más letal.

Llevas trabajando horas, que son como días enteros, y camino a casa imaginas tu vía de escape, que casi siempre se debate entre una tableta de chocolate y el cuerpo de tu amado caliente y sensible rozándose con el tuyo.

Llegas a la cama, mordiéndote los labios en la cena por miedo a estropearlo de alguna inexplicable forma.

Te pones el pijama delante de tu pareja, mostrando ambos los cuerpos desnudos sin un atisbo de lujuria, cubriéndolos para protegerlos del frío que se esconde bajo las sabanas.

Te acuestas junto a él, miras el teléfono un rato, repasas si hay algo que poder decir o de que conversar. Dejas el móvil en la mesilla, te giras, le miras a los ojos, sonríes, te acercas, y lo sabes, lo notas, lo deduces.

Te llevas un NO por buenas noches, un ESTOY CANSADO de despedida, y ahí se mueren tus ganas, ahí llega tu monotonía.

Antaño intentabas cambiarlo, preguntabas, conversabas, pedías explicaciones, incluso elucubrabas pensando múltiples posibilidades por las que te rechazaba.

Ahora ya no luchas. Te giras. Te enfurruñas, piensas en otra cosa.

Sueñas con tus fantasías, materializas tus ganas en el baño para que se escape la energía.

Vuelves a la cama vacía.

Hasta otro día.

Maldita monotonía.

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Autor: tececonvida

Mujer con vida entre las manos, fuego dentro del cuerpo y energía en el corazón.

Un comentario en “Monotonía Cap. 43”

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